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Durmiendo con su enemigo: Violencia de género y TEPT-C

Durmiendo con su enemigo, un thriller protagonizado por Julia Robets sobre la violencia de género y sus secuelas físicas y psicológicas

¿Se puede vivir en una pesadilla que nadie más ve? Durmiendo con su enemigo no es solo un thriller de los 90. Es el retrato crudo de cómo el control absoluto se disfraza de amor perfecto

Este thriller nos presenta una realidad cotidiana y aterradora: parejas aparentemente perfectas en las que dicha perfección encubre otra realidad muy distinta: humillaciones, vejaciones, maltrato físico y psicológico y todos los comportamientos constitutivos de la violencia contra la mujer.  

Libro Durmiendo con su enemigo, de Nancy Price, en el que se basó la película del mismo nombre protagonizada por Julia Roberts

Aviso de spoilers

Ten en cuenta que, a lo largo de este artículo, vas a encontrar spoilers de la película, por si no la has visto.

De la perfección al pánico: El caso de Laura Burney 

Laura y Martin han estado casados durante cuatro años. A ojos de todos, son la pareja perfecta; sin embargo, cuando están a solas, la realidad es muy diferente. Martin es un marido obsesivo, controlador y brutal que maltrata a Laura de forma constante.

Cuando el terror se vuelve insoportable, ella decide simular su propia muerte para escapar y comenzar una nueva vida bajo una identidad distinta. Pero la calma es solo un espejismo: en cuanto él se da cuenta del engaño, sale en su busca para recuperarla.

Las toallas perfectas: el terror está en los detalles

Esta película muestra a la perfección cómo la violencia de género no siempre empieza con un golpe. A menudo, comienza con un maltrato psicológico sutil, diseñado para que la víctima no pueda percibirlo con claridad y llegue a creer que son solo «imaginaciones suyas». De hecho, es tan difícil de identificar que el entorno rara vez lo nota: si ella se molesta, él lo camuflará como una broma, acusándola de no tener sentido del humor o de ser «demasiado susceptible».

En realidad, se trata de una arquitectura de control basada en comportamientos destructivos:

  • Gaslighting y Ley de Hielo: Hacerla dudar de su realidad o castigarla con silencios gélidos durante días.
  • Humillación privada: Denigrarla e insultarla cuando nadie más los ve.
  • Control absoluto: Vigilar su forma de vestir, su móvil, sus redes sociales o restringir su autonomía económica para impedir que trabaje.

Son precisamente estas conductas las que anulan la voluntad de la víctima, haciendo que se sienta incapaz de denunciar o abandonar al agresor.

Durmiendo con su enemigo, thriller sobre el maltrato protagonizado por Julia Roberts

La amenaza tras el orden

Lo vemos reflejado magistralmente en la escena de las toallas. Martin abraza a Laura en la terraza de su impecable casa frente al mar. Es un inicio de mañana idílico; él la toma de la mano y ella, sonriente, lo sigue hasta el baño. Allí, él se detiene y lanza la pregunta: «¿Está todo como debe ser?».

En ese instante, la sonrisa de Laura desaparece. Su rostro se transforma en una máscara de tensión y miedo. Se apresura a reordenar las toallas desalineadas mientras balbucea: «No sé cómo lo he olvidado».

Él, con un tono falsamente conciliador, responde: «Todos olvidamos cosas; por eso existe el verbo recordar». Ella, cabizbaja y angustiada, le da las gracias. Es un momento demoledor que nos confirma que, en ese hogar, un toallero desordenado puede ser el detonante de una pesadilla.

Secuelas psicológicas y emocionales de la violencia contra la mujer

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Romper el vínculo con el agresor es el primer paso, pero no el último. Tras el divorcio o la separación, las supervivientes deben enfrentarse a un complejo mapa de secuelas psicológicas.

Estas heridas son especialmente profundas debido a la naturaleza de esta violencia: se gesta en la intimidad del hogar, con la persona a la que se ama y con quien se convive día a día. A esto se suma el aislamiento estratégico: a menudo, el maltratador ha erosionado el círculo de apoyo de la mujer, dejándola sola y sin referentes a los que acudir en el momento de la ruptura.

Es fundamental entender que la violencia contra las mujeres es un fenómeno universal. No entiende de clases sociales ni de edades. Aunque cada caso es único y los síntomas varían según la duración de la relación o el tipo de maltrato, existen secuelas psicológicas comunes que actúan como un eco del trauma vivido:

  • La anulación del «yo»: Años de desvalorización constante terminan por anular la percepción de una misma.
  • La desconfianza crónica: El miedo se instala como un mecanismo de defensa automático ante cualquier nueva interacción.
  • El aislamiento emocional: Esa sensación persistente de que nadie puede entender realmente el calvario sufrido.

Todo ello, junto a otros síntomas que veremos a continuación, compone lo que la psicología denomina Trastorno por Estrés Post-Traumático Complejo (TEPT-C).

Trastorno por estrés post-traumático complejo (TEPT-C). 

Seguramente habrás oído hablar del Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT), asociado habitualmente a eventos aislados con un gran impacto emocional, como un accidente, un desastre natural o una agresión puntual. Sin embargo, cuando hablamos de violencia de género, el escenario cambia.

En el TEPT-C (Complejo), el trauma no es un hecho único, sino una situación que se prolonga y se repite en el tiempo. Es el «goteo constante» del maltrato lo que fractura la psique. Por ello, este diagnóstico es común en:

  • Mujeres supervivientes de violencia de género.
  • Niños que han sufrido maltrato infantil.
  • Víctimas de bullying o mobbing prolongado.
  • Supervivientes de campos de concentración o cautiverio.

El origen del concepto

Fue la psiquiatra Judith Herman quien introdujo este término en 1992 en su obra revolucionaria Trauma and Recovery. En ella, Herman explica que las víctimas de traumas prolongados desarrollan un síndrome específico que va más allá de los síntomas del TEPT común.

Este libro es hoy un pilar fundamental en la psicología del trauma y, afortunadamente, ya se puede encontrar traducido al español en diversas editoriales especializadas

Radiografía del TEPT-C: Análisis de los síntomas a través de Durmiendo con su enemigo

1 Dificultad en las relaciones con los demás

Esto puede llevar a las mujeres que lo sufren a aislarse y evitar a los demás, por desconfianza crónica hacia ellos.

Esto lo vemos muy bien reflejado en la escena del autobús. Después de huir, Laura se sube a un autobús para marcharse a Iowa. Agotada, se queda dormida y su cabeza cae sobre el hombro del pasajero que se sienta a su lado. Cuando se despierta y ve que él sonríe y se acerca hacia ella, Laura, con gesto de angustia se cruza de brazos y se aparta todo lo que puede hacia la ventana.

También lo vemos en la escena de las manzanas, que nos muestra que el miedo y la angustia de Laura no es consecuencia de haberlas cogido del árbol, sino de que un hombre está intentando ligar con ella. 

A veces, el comportamiento es el contrario, y las mujeres comienzan inmediatamente una relación, buscando protección, pero, a menudo, caen en manos de un nuevo maltratador, conducta derivada de las secuelas psicológicas del maltrato. 

2 Sensación de ser diferente, distinta, de no encajar. 

3 Sensación de indefensión, de desesperación, de no encontrarle sentido a la vida. 

4 Revivir experiencias traumáticas (flashbacks)

Esto está causado por cualquier cosa que le recuerde al agresor (un olor, un sonido, un lugar…). En Durmiendo con su enemigo Laura dice a su nuevo vecino: «Me gusta la música clásica, cualquier cosa menos Berlioz. Su sinfonía fantástica me pone enferma», porque era la que su marido escuchaba una y otra vez cuando vivían juntos. 

5 Baja autoestima:

Las humillaciones y vejaciones a las que el agresor las ha sometido durante la convivencia con él han destruido su autoestima, su autoimagen y su sentimiento de valía. El maltratador ha cuestionado cada uno de sus hábitos, actos, palabras, intuiciones; todo era motivo de burla o de reproche, lo que las ha hecho dudar de sus capacidades, de su inteligencia, habilidades o intuición.

Esto se ve bien en otra escena en el autobús, cuando Laura le cuenta a la mujer del asiento contiguo del autobús cómo era su marido y como huyó de él, hablando como si lo hubiera hecho otra persona. La mujer, admirada, exclama «¡Qué valiente!», y Laura, avergonzada, responde en un susurro «Ella cree que es cobarde», refiriéndose a sí misma.  

Uno de los comportamientos más perversos de cualquier maltratador es responsabilizar a la víctima de su propio maltrato. Esto hace que la víctima acabe interiorizando que, en efecto, es ella la culpable de que él se enfade, la grite, la pegue…, y ello la lleva a sentirse culpable de todo. 

En la película, vemos cómo Martin, después de golpear a Laura, pregunta: «¿Tanto placer te da humillarme?». Ella, en vez de responder, llora y él, enfadado, grita «¡Basta!», dándole una patada en el estómago. Después se agacha junto a ella y dice «Y ahora te pondrás de mal humor», a lo que ella, asustada, replica: «No, no, de verdad», y el responde «Sí que lo harás». 

6 Estrés crónico

La violencia psicológica genera indefensión aprendida, una condición psicológica que la lleva a asumir que no tiene escapatoria. El agresor, además, no tiene un patrón definido de comportamiento y lo que hoy está bien, mañana es castigado.

Con ello, la víctima va inhibiendo y limitando su comportamiento, porque no sabe qué le hará enfadar a él. Por ello vive en un estado continuo de alerta, ansiedad y miedo constantes, que generan en la mujer un estrés crónico que suele derivar en depresión.

El miedo lo vemos cuando Ben, el nuevo vecino de Laura, aporrea la puerta, y ella se echa atrás, asustada. Se lleva la mano a la cabeza y pregunta «¿Ben?». Solo cuando se cerciora de que es él, se calma.  

7 Distorsiones cognitivas

La amnesia perversa, la disonancia cognitiva, disociación y la indefensión aprendida derivadas del maltrato llevan a la víctima a restar importancia, minimizar e incluso justificar las acciones del maltratador, tanto durante la relación como al poco de abandonar esta. Todo ello forma parte del denominado Síndrome de la mujer maltratada. 

8 Síndrome de adaptación paradójica

Es parecido al Síndrome de Estocolmo que se da en víctimas de secuestro. La mujer sometida a violencia, ante la incapacidad de abandonar al agresor, acaba creando una dependencia psicológica hacia él. 

9. Abuso o dependencia de sustancias

En estos últimos años se ha comenzado a estudiar la relación entre el abuso de sustancias y la violencia contra la mujer. Puede ser el alcohol, la comida, las drogas…; sea cual sea, la dependencia es un intento de mitigar las emociones (rabia, miedo, dolor, angustia), provocadas por la violencia a la que están sometidas, emociones que no pueden mostrar al agresor y se ven obligadas a ocultar no solo a él, sino a todos los que rodean a la pareja.  

Superar las secuelas de la violencia de género

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Romper el vínculo con el agresor es el primer paso, pero reconstruir lo que el maltrato intentó destruir requiere tiempo y herramientas especializadas. Para superar el trauma, la psicología actual recomienda:

  • Terapia EMDR: Es una de las intervenciones más eficaces para reprocesar el trauma. Ayuda a que los recuerdos dolorosos y los flashbacks pierdan su carga emocional paralizante, permitiendo que la mente los archive como «pasado».
  • Fortalecer la valía personal: Trabajar en comportamientos dirigidos a aumentar la autoestima y la seguridad en una misma. Es un proceso de volver a confiar en las propias capacidades e intuiciones.
  • Re-vincularse con el mundo: El aislamiento es el arma del maltratador; la red de apoyo es el antídoto. Buscar a familiares, amigos de confianza o grupos de apoyo en asociaciones permite compartir experiencias comunes y sentir que, por fin, ya no se está sola.

El objetivo final es recuperar la esencia de quien se era antes de la relación, lograr la autonomía económica y, sobre todo, vencer el miedo.

Información y Asesoramiento: Canales de Ayuda

Si tú o alguien de tu entorno vive una situación de violencia, estos son los recursos oficiales de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género:

1. Teléfono 016

Es la puerta de entrada a todos los recursos asistenciales.

  • Atención 24h: Disponible todos los días, en 53 idiomas y accesible para personas con discapacidad.
  • Seguridad: No deja rastro en la factura telefónica, pero debes borrar la llamada del historial de tu móvil.

2. WhatsApp y Chat Online

Ideales para pedir ayuda de forma discreta si no puedes hablar en voz alta.

3. App ALERTCOPS

Aplicación oficial del Ministerio del Interior (Policía y Guardia Civil).

  • Incluye un botón SOS específico para violencia de género. Al pulsarlo, envía una alerta inmediata con tu geolocalización y una grabación de audio de lo que está sucediendo.

4. Correo Electrónico

Para consultas más detalladas: 016-online@igualdad.gob.es.


⚠️ Recordatorio Crítico de Seguridad

Aunque estos servicios son gratuitos y no aparecen en la factura, sí dejan rastro en tu dispositivo. Para tu seguridad, recuerda borrar siempre:

  • El historial de llamadas y contactos.
  • La lista de chats de WhatsApp.
  • El historial de navegación del ordenador o móvil.
  • La carpeta de «Elementos enviados» si escribes un mail.

Recuerda: no estás sola. Llama, escribe o pide ayuda.

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