Si te apetece ver un clásico del cine de detectives, pasar un rato divertido e intentar descubrir al asesino antes de te lo cuenten, Un cadáver a los postres (Murder by death) es una de esas películas que hay que ver antes de morir.
O volver a hacerlo, porque la película es de 1976 y… Casi digo que ha envejecido como el buen vino, pero es que no lo ha hecho. Sigue siendo igual de actual que cuando salió en los cines.
Por qué ver Un cadáver a los postres
Una parodia muy inteligente de las novelas de detectives clásicas
E insisto en lo de muy inteligente. Porque el guionista, el gran Neil Simon, se metió a fondo en el género detectivesco, lo analizó, vivió y disfrutó y de ahí ha nacido este guion. Con un humor brillante, juega con todos los elementos de un whodunit clásico durante toda la película.
Supongo que habrás visto Puñales por la espalda (Knives Out), así como su segunda y tercera secuelas, Glass Onion y Puñales por la espalda: De entre los muertos… que te recomiendo encarecidamente. Pues bien, Un cadáver a los postres es la precursora de todas ellas.
Aparecen todos los grandes
Imagínate a Poirot, Miss Marple, Sam Spade, Nick y Nora Charles y Charlie Chan todos juntos alrededor de una mesa. Por supuesto, dado el tono de la película, todos están caricaturizados. El guion coge los rasgos más destacados de cada uno y crea personajes inolvidables.
Y otro aliciente para verla es que no tienen estos nombres, así que parte de la diversión es adivinar quién es quién.
Y cuando hablo de todos los grandes, me refiero también a los actores que encarnan a estos detectives. Al igual que las adaptaciones de las novelas de Agatha Christie, que eran grandes producciones de Hollywood con las estrellas del momento, esta no es menos.
Maggie Smith (para que te sitúes, la profesora McGonagall de las películas de Harry Potter).
Peter Falk (quien dio vida al mítico teniente Colombo, aunque en este caso no lo interpreta).
Peter Sellers (el caótico inspector Clouseau, aunque aquí tampoco es él).
Alec Guinness (Obi-Wan Kenobi en los episodios IV, V y VI de Star Wars).
Y, para rematar, incluso el mismísimo Truman Capote.

Tiene todos los ingredientes del género…
La reunión tiene lugar en una mansión alejada de cualquier núcleo de población, en un lugar desconocido, del que es imposible huir.
Los invitados han sido convocados por un misterioso anfitrión y, como en una buena novela de Agatha Christie, van llegando uno a uno, para que puedas conocerlos.
Como no podía ser de otro modo, al poco de llegar, uno de ellos es asesinado
Y todos parecen sospechosos…
… acompañados del humor más absurdo
Como era habitual en las comedias de la época, está llena de humor físico y gags sonoros. Si la has visto, puede que hayas olvidado la trama o al asesino, pero no el sonido del timbre de la puerta de la mansión. ¿A que no?
Diálogos imposibles, puertas secretas y mucho más que no te cuento para no destriparte la cinta (hacerte spoiler, vamos). Todo ello mientras los mejores detectives del momento se centran en resolver el crimen cometido en la mansión, que al fin y al cabo es, aunque no lo sepan, para lo que han ido allí.
Un homenaje al Cluedo

El Cluedo era (y es) el juego de mesa detectivesco por excelencia. No le faltaba detalle: su bloc de notas para descartar sospechosos, las cartas de estancias y, por supuesto, las miniaturas de las armas del crimen (el candelabro, la soga, la llave inglesa…). Qué recuerdos 😊
La mecánica era muy sencilla. Uno de los jugadores, el asesino, acababa con el pobre señor Black (siempre era la víctima, no tenía salvación cada vez que alguien sacaba el juego) , y el resto tenían que adivinar quién lo había hecho, cómo y, sobre todo, por qué.
Y a veces, no se sabía por qué, el asesino resultaba ser la víctima, que no era ni un jugador. 😉 Nos pasó alguna vez a todos los locos del Cluedo.
Incluso Sherlock y Watson, en la serie Sherlock de la BBC, discuten cuando Watson le dice a Sherlock que la víctima no puede ser el asesino porque lo prohíben las reglas del juego. Sherlock, enfadado, grita:
«¡Entonces las reglas están mal!»
Volviendo a Un cadáver a los postres
Fue de las primeras películas que jugó con este recurso de forma absolutamente magistral y, claro, paródica.
Por ello, te propongo un plan perfecta para una de estas tardes de calor: queda con amigas y amigos aficionados a la novela negra y el mundo detectivesco para ver Un cadáver a los postres. Mientras lo hacéis, además de adivinar quién es quién, también podéis analizar todos los tropos de la novela de detectives que la película va mostrando.
Te aseguro que la vais a disfrutar y a echaros unas buenas risas.
Para abrir boca, puedes ver aquí el tráiler de la peli.
Ficha técnica Un cadáver a los postres
Título original: Murder by Death
Año: 1976
Duración: 94 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Robert Moore
Guion: Neil Simon
Y no te pongo el reparto para que vayáis diciendo eso de: ¡anda, pero si es…! (ya te he dado algunas pistas).
Que la disfrutes.
Nota para el espectador del siglo XXI
Ten en cuenta que la película es de 1976. La parodia de Peter Sellers sobre el detective Charlie Chan incluye yellowface y un acento muy estereotipado. Mírala con ojos de la época: el guion, en realidad, se burla de cómo el Hollywood clásico (y blanco) retrataba a los detectives orientales. Es puro meta‑humor de otra era.
