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¿Sabías que Arthur Conan Doyle intentó asesinar a Sherlock Holmes?

Sherlock Holmes
Portada de A Study in Scarlet (edición original en Beeton's Crhistmas Annual), de Sir Arthur Conan Doyle
Investigación en una escena del crimen Sherlock Holmes, el primer CSI
Arthur Conan Doyle y silueta de Sherlock Holmes en la estación de metro de Baker Street de Londres
Alt Text (Texto Alternativo)
"Una ilustración grabada en blanco y negro de Sidney Paget. Muestra al Doctor Watson, sentado de espaldas y perfil derecho en una silla de oficina de madera, escuchando atentamente a Sherlock Holmes. Holmes está sentado enfrente, de frente y ligeramente girado, en un sillón tapizado con las piernas cruzadas. Holmes hace un gesto con su mano derecha levantada mientras sostiene un cigarrillo en la izquierda. Hay una mesa pequeña entre ellos con libros y tinteros, y un pequeño escritorio de fondo con una lámpara encendida. La atmósfera es intelectual y tensa. La firma de Sidney Paget 'SP' es visible en la esquina inferior derecha
Watson y Holmes antes de partir hacia Reichenbach. Ilustración de Sidney Paget (1893). Fuente: Wikimedia Commons.

Aun así, a Arthur Conan Doyle no le tembló pulso al lanzar a su detective por la catarata y acabar con él. No sabemos si exhalaría un suspiro de alivio, pero estoy segura de que en ningún momento se imaginó lo que se le venía encima.

Ten en cuenta que, para entonces, Sherlock Holmes era ya un fenómeno internacional casi sin precedentes. Pero no internacional con la perspectiva como lo vemos ahora, sino de 1893. Sus historias se leían, además de en Inglaterra, en Estados Unidos, Europa y partes del imperio británico de entonces. Es más, con las Memorias de Sherlock Holmes, donde aparece El problema final, su popularidad había crecido hasta límites insospechados.

Por ello, la muerte de Holmes causó una reacción casi proporcional a su popularidad. De hecho, más de 20.000 suscriptores cancelaron su suscripción a The Strand Magazine, la revista donde se publicaban las historias, y fue tan de golpe que a punto estuvo de irse a la quiebra.

La muerte de Holmes provocó una gran conmoción social. De hecho, algunas fuentes dicen que muchos londinenses lucían un brazalete o un lazo negro (he leído las dos versiones) en señal de luto, aunque no se sabe fue así de verdad.

Pero lo que sí es cierto es que la muerte del detective ocupó las portadas de muchos periódicos británicos e internacionales, como si se tratara de un personaje real. Y los lectores no se quedaron quietos: indignados, inundaron de cartas la sede de The Strand Magazine, exigiendo un nuevo relato del de detective. Incluso se habla de grupos de lectores indignados que ocupaban las calles en señal de protesta.

¿Y Arthur Conan Doyle?

Y al autor el alivio, si lo sintió, le duró poco, porque cuando salía de casa le llamaban de todo menos bonito, le trataban con una hostilidad que no se esforzaban en disimular y Doyle acabó convirtiéndose en una especie de de villano literario malvado.

Es más, recibía miles de cartas llenas de odio o suplicándole (en un tono bastante amenazante) que resucitara al detective. De hecho se crearon incluso clubes pro-resurrección de Sherlock Holmes y su autor se convirtió casi en un villano literario a los ojos de sus lectores.

Aunque lo que quería era dedicarse a sus novelas serias, no podía. En todas partes, alguien le hablaba de Sherlock Holmes, y estaba más presente en su cabeza que cuando escribía los casos del detective.

En un intento de calmar los ánimos, aunque aún no quería resucitar al detective, publicó entre 1901 y 1902 El sabueso de los Baskerville, cuya acción transcurría antes de El problema final, para así obviar el obstáculo de la muerte de Holmes.

Pero el remedio fue peor que la enfermedad. El éxito de El sabueso de los Baskerville fue brutal y la reacción de muchos lectores pidiendo más aventuras de Holmes también, es decir, que no hubiera muerto.

Imagínate si hubiera habido redes sociales entonces. Pero no hacía falta, porque las cartas inundaron de nuevo la sede del Strand Magazine con lectores teorizando sobre cómo podía haber sobrevivido Holmes a la caída en las cataratas.

Un rumor

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